El mundo es ancho, ajeno, redondo e incomprensible para mí. A lo largo de la vida, he ido acumulando una serie de dudas que, la verdad, me ha dado pena plantearle a mis vecinos, porque sé que no son muy profundas que digamos; pero ya que me van a pagar por exponerlas, pues helas aquí. Si alguno de ustedes tiene la respuesta, por favor enviarla a mi e-mail: arrobayajú@yahoo.com...
¿Cuál de las dos puertas es la que hay que empujar para entrar y/o salir de los bancos, edificios corporativos, hoteles finos?
¿Cómo sabe uno, a ciencia cierta, cuál es su talla correspondiente en calzoncillos, medias, sostenes y cucos cuando los compra en el supermercado?
¿Por qué todos los relojes de pulso de los comerciales están siempre marcando las diez y diez? ¿Qué cosa pasa a esa hora?
¿Cómo hacen los músicos de la orquesta para tocar la sinfonía, si nunca le paran bolas al director?
¿Cómo hacen los taxistas, vigilantes y astronautas para entenderse entre sí a través de sus walkie-talkies, mientras que con uno no lo logran?
¿Para qué ruedan créditos y agradecimientos al final de los programas televisivos, si nadie los alcanza a leer?
¿Quién es la señora que nos da la hora en el teléfono 117? ¿Y por qué nos cambiaron a la anterior, si era tan simpática y puntual? ¿Será que la jubilaron?
¿Cuál es el encanto sexual de las sirenas, si son unas bichas que del ombligo para abajo son pescados? ¿Qué hacen con ellas los afortunados hombres que las hallan en la playa? ¿Acaso acariciarles el torso y besarlas hasta que les sepa salado?
¿Para qué las mujeres occidentales se ponen descaderados y ombligueras, si se la pasan bajándoselas? ¿Por qué, mejor, no se ponen una camiseta XL del demonio de Tazmania y un pantalón de sudadera hasta el esternón?
¿Por qué los pelos de las cejas, las axilas, la nariz, el pecho y el pubis sólo crecen hasta cierto punto? ¿Es, acaso, un saboteo genético contra Gillette?
¿Por qué la gente no puede escribir bien la N y la Z en el interior de las vitrinas navideñas? (FELIZ NAVIDAD)[1]
¿Por qué los señores del Minuto de Dios, al que donamos voluntariamente de a cien pesitos desde hace unos años en supermercados y cajeros automáticos, no sacan de ahí para modernizar esa cruz?
¿Quién limpia las telarañas de Spiderman? ¿Su octogenaria tía, su anoréxica novia, Flyman?
¿Cómo hacen las hormigas urbanas para saber que hay azúcar regada en la alacena de un apartamento de un décimo piso? ¿Quién riega el chisme?
¿A quién se le ocurrió el método auto-hipnótico de contar ovejitas? ¿A cuántos animalitos tuvo que hacerles casting?
¿Por qué hay pobres gordos?
¿Por qué todos los suicidas de película terminan siempre aplastados encima del capó de un carro? ¿Será un truco de publicidad subliminal para Toyota, Reanult, Volswagen, etc.?
¿Por qué se llama Alcohólicos Anónimos, si todo el mundo se presenta con el nombre?
¿Cuál fue a primera persona a la que llamó Alejandro Graham Bell cuando acabó de inventar el teléfono?
¿El correo de paquetes y documentos se inventó en Manila?
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Adicionalmente, he aquí otros enigmas que han aquejado a la humanidad de unos siglos para acá. Yo soy, tan sólo un recolector... y, no, tampoco tengo las respuestas...
¿Cómo el perico, teniendo un hueco debajo’el pico, puede comer?
¿Por qué se fue y por qué murió?
¿Cómo se llama la lora?
¿Mamá, dónde están los juguetes?
...¿Y cómo es él?
¿De qué se ríen las hienas, Papá Noel y Paulina Rubio?
¿Pasa por el Éxito de la 80?
¿Qué son estas horas de llegar?
¿Cómo se baila el chiquichá?
¿Dónde están sus hijos en estos momentos?
¿Qué fue primero? ¿El gallo o la gallina?
¿Cómo va el partido?
¿Quién mató a Gaitán?
¿Dónde está Javier?
...¡Ahí les dejo la inquietud!
[1] Sería bonito que ustedes imprimieran la palabra FELIZ NAVIDAD con la N y la Z invertidas especularmente.

